Sucre, un proceso inacabado

La paz es una aspiración y un derecho fundamental. La construcción de la paz requiere del concurso de todas las fuerzas vivas de la Nación. Frente al panorama de los acuerdos con las guerrillas de las FARC y del ELN, el departamento de Sucre ha abanderado, desde la sociedad civil, varios procesos de reconstrucción del tejido social: el proceso de justicia y paz en el año 2006 en la región de los Montes de María y el Golfo de Morrosquillo.

No obstante lo anterior, las poblaciones de las subregiones de la Mojana y el San Jorge no registran la misma dinámica de empoderamiento frente a su condición de sujetos de derechos. Las razones que explican esta disparidad son, por un lado, la presencia de los grupos armados ilegales pos-desmovilización que han cooptado los territorios, que en otrora, estuvieron bajo el control del Bloque Mojana de las AUC y el Frente 35 de las FARC; y por el otro lado, la visión centralista de la administración departamental y local que ha incrementado la distancia geográfica y física con esas subregiones. Lo anterior ha sido capitalizado históricamente por los grupos armados ilegales para imponer el control social y ejercer el poder en estas comunidades.

En los últimos cuatro años se ha sostenido que Sucre es un departamento en posconflicto. Nada más alejado de la realidad que deben vivir las subregiones de la Mojana y el San Jorge sucreño, puesto que la realidad del departamento no puede estar mediada meramente por la experiencia de los Montes de María que solo son 6 municipios de los 26 que integran el departamento.

Este tipo de discursos totalizadores desconocen las realidades que viven comunidades alejadas del centro administrativo del departamento, incidiendo en la comprensión de la realidad y los problemas de seguridad que debe seguir enfrentando la sociedad civil de estas subregiones. Asi mismo, se convierte en un obstáculo para el restablecimiento de los derechos de la población víctima.

El derecho a la Paz en el departamento de Sucre no es un proceso acabado, como algunas personas piensan. La paz es un ejercicio en ciernes que requiere del compromiso de la sociedad civil y, particularmente, de la institucionalidad local y regional para garantizar que toda la comunidad sucreña tenga escenarios de paz con justicia social.

 

MARGARITA JAIMES VELASQUEZ

DOCENTE INVESTIGADORA FACULTAD DE DERECHO CECAR

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