Narrar la incertidumbre desde el margen

La primera vez que llamé a Bibiana Ramírez estaba ocupada escribiendo una nota periodística sobre las mujeres campesinas en Antioquia: “La idea es contar cómo han sido invisibilizadas y cómo han ganado algo de espacio en el campo político de la región”.

Bibiana es paisa, estudió periodismo en la Universidad de Antioquia y, desde hace unos años, colabora en varios medios alternativos de comunicación de la región. Tinta Tres (que ya no produce contenidos), Prensa Rural y el Semanario Voz. Ella es una de las tantas que, a través de una cámara, una grabadora o un papel, narra, de manera alternativa, lo que ocurre en su entorno; lo que ocurre con la paz, con la guerra, con sus actores y, ¡cómo no!, con los acuerdos de paz.

“Cuando nos enteremos de que el NO había ganado, nos sentimos derrotados. Fue un silencio de un par de días. Nos habíamos confiado. Fue mucha tristeza, sobre todo después de haber estado en el Yarí (en el departamento del Meta, en la V Conferencia de las FARC), conviviendo con guerrilleros varios días, ellos esperanzados y luego todo derrumbarse”, cuenta Bibiana en un mensaje electrónico.

Algo parecido les pasó a los integrantes de la Agencia de Medios IPC e Inforiente, a los del Colectivo Audiovisual Señales de Humo o a los corresponsales en Antioquia del diario Desde Abajo. No lo podían creer.

Un día después del plebiscito la IPC dijo, con cierto desdén y neutralidad informativa, que las votaciones transcurrieron con normalidad en Antioquia; luego, al día siguiente, dijeron, con algo más de ánimo, que con el NO perdían los desplazados campesinos por la violencia:

“Algunos de los sectores que promovieron el NO, tienen entre sus representantes o voceros a personas que consideran que en Colombia no existen desplazados sino migrantes y que ven como normal la concentración de tierra en pocas manos”, se leía en el artículo.

Y así empezó la avalancha. Artículos sobre las marchas que exigían un acuerdo de paz, sobre las víctimas y su derecho a ser escuchadas –que el Congreso de los Pueblos rechazaba que el pacto se cerrara; que las Madres de la Candelaria, de Antioquia, exigían los cuerpos de sus familiares desparecidos; que los pueblos indígenas de Colombia reafirmaban su voluntad de paz.

“Después de unos días empezamos a publicar varias posiciones, análisis, opiniones nuestras y de gente que colabora en Prensa Rural. Nos dimos cuenta que faltaron muchas cosas por hacer. Por mi parte me dediqué a contar historias de violencia del campo, como una manera de mostrar que allí han sufrido en carne propia la guerra, que fue a toda esa gente a la que le dieron la espalda”, dice Bibiana.

Aunque el No ganó en Antioquia, los medios alternativos, en general, demostraron que mucha gente en las calles quería la paz, que, incluso, muchos estaban arrepentidos por votar NO y que no sabían lo que hacían.

“De algún modo nosotros tratamos de derribar las ideas de odio y desconocimiento con nuestras investigaciones; tratamos de mostrar la realidad que está fuera del televisor o de un escritorio”, concluye Bibiana.

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