Medellín, la ciudad del NO

El pasado 2 de octubre el país votó no al plebiscito que refrendaría el Acuerdo Final entre las Farc y el Gobierno Nacional. En esta coyuntura un departamento fue grandemente señalado por su postura y la inclinación que le dio a la elección: Antioquia. Allí el electorado arrasó y la capital, Medellín, hizo sentir su poderío electoral.

Hay varias razones para que el NO lograra ganar en la ciudad. El fuerte conservadurismo que ha caracterizado a la ciudad y a la región, la influencia de Álvaro Uribe, el hastio a la violencia y la impopularidad del presidente Santos.

En Medellín ganó el ala conservadora que ha dominado al Valle de Aburrá desde hace décadas. Bajo esa línea, ganó el discurso desde donde se decía que el Acuerdo afectaba a la familia tradicional y que el socialismo podría llegar de la mano de las Farc. Variables como la influencia de la Iglesia Católica o el apoyo que tiene la derecha en la ciudad no se pueden dejar a un lado porque tienen discursos que todavía son conumidos y acogidos por habitantes en la ciudad.

Esto de va muy de la mano con la influencia de Álvaro Uribe en la región. Si bien que el expresidente sea de la región y su gestión de mano dura afectan, su giro de una derecha liberal a una más conservadora le ha permitido conquistar a mayor población en la ciudad. El uribismo tiene una acogida muy profunda en la ciudad, ligada en algunos con el fanatismo. Por eso no es de extrañar que en Medellín más de 60% haya votado por el NO.

Sin embargo, aunque se le ha achacado la victoria de NO en el plebiscito en Medellín y Antioquia a Uribe, no todos los que rechazaron el Acuerdo lo hicieron por seguir las ideas del expresidente. Se debe tener en cuenta que en la región hay un alto grado de odio hacia las Farc y una baja popularidad hacia Santos.

Si bien el presidente sabe que Medellín no es de sus fuertes electorales, se pudo haber confiado debido a los resultados de las elecciones del 2015, donde el uribismo perdió en la región. Además, no solo en Medellín sino casi en todo el país, mucha gente interpretó el SÍ como un apoyo a Santos y eso pudo afectar la votación paisa. El poco apoyo a la gestión que posee el presidente pudo pasarle la cuenta de cobro en las elecciones porque el Acuerdo se distorsiono por un ámbito personalista donde se castigó la posible mala gestión presidencial con el NO.

Y a esto se suma que Medellín sí ha sido golpeada por la guerrilla, lo que ha dejado a varias víctimas directas e indirectas que no creen en la voluntad política de las Farc o no ven en el Acuerdo la justicia que creen debería ser la conveniente. Este hastio por las Farc se generalizó y mezcló con otros elementos discursivos como el castrochavismo o la baja intensidad defensiva del Estado, provocando que no se tenga confianza en el proceso y ponga la balanza hacia el NO.

Así, Medellín sale de la caracterización y el esterotipo donde la ciudad es totalmente uribista y pone sobre la mesa otras explicaciones de por qué la ciudad fue la del NO.

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