A aplacar los egos

Después de los asombrosos resultados del plebiscito del 2 de octubre, el país entró en una especie de petrificación de la que aun no sale. Nadie tenía en su imaginario que el No fuera a triunfar y por eso nadie estaba preparado para afrontarlo. Ni el Gobierno Nacional; ni los partidos; ni las Farc; ni los políticos de uno y otro bando; ni la comunidad internacional. ¡Nadie! Pero los hechos nos dijeron que hay que atender el mandato popular que determinó no aprobar los acuerdos entre el Gobierno y las Farc, y entonces hay que entrar a replantearlos y ajustarlos para que se adapten al ordenamiento constitucional y jurídico y no que, como están concebidos, sean nuestro ordenamiento y nuestra constitución las que se ajusten a los acuerdos.

Este replanteamiento conlleva juicio, tiempo, dedicación y disposición y cuenta con una gran ventaja: la voluntad del Gobierno Nacional, de las Farc y de los movimientos por el No para llegar a una pronta conciliación y ajustar las determinaciones a criterios concertados que, así no sean necesariamente del agrado de todas las partes, sí signifiquen un avance en la consecución de la paz estable y duradera.

Pero, paradójicamente, el problema mayor que hoy enfrenta nuestro país no es la concertación entre las fuerzas negociadoras del Si y del No, porque existe la íntima decisión de llegar a una pronta solución. El mayor problema es la exacerbación de los egos de los diferentes bandos políticos que hoy reclaman protagonismo. Porque el golpe que recibieron el Gobierno y sus partidos aliados lesionó gravemente su estabilidad, y los hizo reaccionar con violencia ante sus rivales. La intolerancia se está desbordando y las agresiones no se han hecho esperar. Y esto, más allá de ser una reacción momentánea y espontánea, se está convirtiendo en una bola de nieve que puede ocasionar gravísimas consecuencias de orden institucional. Vemos como algunos líderes políticos quieren desconocer su derrota y proponen salidas desesperadas que solo conducirán a mayores enfrentamientos y mayor polarización. ¿Esto es buscar la paz? ¡Hay que desarmar los espíritus y aplacar los egos! ¡Hay que parar yá!

A los colombianos nos espera una dura etapa de acondicionamiento jurídico, institucional y constitucional, y la tenemos que afrontar con madurez, calma, sosiego y esperanza. Porque seguramente de ella saldremos para esa nueva Colombia que tanto hemos buscado y que, ¡por fin!, podremos construir entre todos.

Opinión exclusiva: Jorge Enrique Pava Quiceno (Columnista diario La Patria)

El futuro nunca es incierto cuando llenamos de amor el presente

Colombia va a llegar a un acuerdo definitivo con las FARC y eso eso es un valioso logro. Lo que no es positivo es presentar ese acuerdo como LA PAZ del país.

Es un paso hacia esa paz pero no LA paz. Par ella queda trecho debido a otros actores de violencia como las Bacrim, Los Elenos y la delincuencia común. Agreguemos a eso la corrupción rampante, la escandalosa inequidad y la injusticia social.

Opinión exclusiva: Gonzalo Gallo González (Columnista diario La Patria)

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